ReNacimiento
- Ramón Otero

- 8 ene 2022
- 6 min de lectura
Actualizado: 9 ene 2022

Tras el oscuro desierto del medievo. Tras siglos de oscurantismo, superstición, Inquisición y "brujas" purificadas por el fuego, Europa, la que siempre se había erguido como símbolo del progreso, llegaba casi sin quererlo, a la etapa que sentaría las bases del mundo moderno. El Renacimiento.
Pero ese "sin quererlo", no es sino un recurso literario que me permito. Ese "sin quererlo", oculta detrás, el esfuerzo de miles y miles de personas, que con su vida incluso, pagaron el precio de enfrentarse a todo lo que estaba sucediendo.
Dante, Petrarca, Bocaccio, sentaron en el siglo XV las bases de un humanismo que surgía para enfrentarse a la rigidez dogmática de la iglesia en todos sus aspectos. Giordano Bruno todavía tendría que morir en la hoguera en 1600, antes de que los cambios fuesen plenos. La Edad Media, había convertido a la Iglesia en el monopolizador del conocimiento. El ser humano era insignificante. Dios el ser Supremo, pero la gente estaba cansada de vivir con miedo.
Una corriente de modernidad surgió como una lengua de fuego. Arquitectura, pintura, escultura, música, teatro y literatura, vieron llegar a autores que quedarían para el recuerdo como Tomás Moro, Michel de Montaigne, Garcilaso de la Vega o Miguel de Cervantes.
El ser humano era insignificante. Dios, el ser Supremo, pero la gente estaba cansada de vivir con miedo.
Han pasado más de cinco siglos desde aquel Renacimiento, y ¿Dónde estamos hoy?
Las libertades de los individuos, los derechos humanos inherentes al ser humano, cuyas raíces se asientan en aquel "humanismo" tan lejano, han perdido terreno en un mundo sacudido por los últimos acontecimientos que nos han impuesto.
Europa, la que todavía pretende ser adalid de modernidad y derechos, está infectada por el corporativismo, mientras es gobernada por intereses ajenos a la voluntad del pueblo. El Consejo Europeo, verdadero órgano de gobierno de la Unión, no es elegido por los ciudadanos europeos, como el Parlamento. Eso es solo una muestra de la esencia de una Europa Feudal, en la que a raíz de la crisis de la pandemia, se ha visto la verdadera esencia de las personas que ostentan su gobierno.
Restricciones de derechos. Anulación de las libertades para circular libremente dentro del territorio Schengen. Estigmatización de un sector muy amplio, que elige no vacunarse por sus ideales, los cuales merecen todo el respeto... Si algo ha quedado claro, es que la libertad de las personas, y la esencia como individuos, ha quedado vilipendiada gracias a un Poder Superior, que no es Dios, pero pretende serlo.
Un Poder, que mana de empresas que especulan con miles de millones en bolsa, y para quienes no somos personas, sino fichas de un tablero.
Divide y vencerás. Y por eso están venciendo ellos.
Los que de verdad gobiernan. Los que financian a los partidos con sus miles de millones en campañas. Los que ponen la misma zanahoria delante de todos los candidatos que vemos. Ellos son los que causan todo lo que sufrimos el resto.
Enfrentan con ideologías, con recursos, con sexos, con razas, con la salud y el credo. Lo seguirán haciendo porque gran parte de la humanidad, no se cuestiona lo que le cuenta un desconocido al que ven por televisión, y sin embargo, sí desconfía de su amigo, al que conoce desde pequeño.
El cáncer de la humanidad, se llama desconocimiento.
-¿Lees?
-No tengo tiempo.
Que alguien te responda eso, es como si un conductor que ve que su coche está en reserva, no parase a repostar porque no "tiene tiempo".
"Vacuna" ha sido una de las palabras más buscadas del mundo en 2021. Todo el mundo habla de vacunas, de ARN mensajero, de porcentajes estadísticos y sin embargo, nadie tiene ni idea de qué está diciendo. La gente repite lo que brama el cerdo con chaqueta de Ferreras, o el nazi de Risto Mejide. No contrasta, no comprueba si es o no cierto, simplemente repite, y ríe con el humor cutre y en declive de Wyoming en el Intermedio.
Nadie vendrá a regalarnos el futuro que merecemos. Todos y cada uno de nosotros debemos luchar por ello.
La Inquisición gobernaba Europa con puño de hierro en pleno siglo XV y XVI, hoy en día, lo hace Facebook.
Cinco mil millones de personas, se informan cada día, gracias Twitter y Facebook. El ochenta por ciento de la población mundial, lee lo que 4 grupos mediáticos quieren que lean. Algoritmos programados para generar más tiempo de retención en pantalla, atraen a los usuarios de dos formas muy básicas. Mostrándole lo que quieren ver, o aquello que detestan por completo. Es la polarización social más grande de la historia. Técnicas de guerra psicológica desarrolladas durante la guerra fría por norteamericanos y soviéticos, se emplean hoy en día en Silicon Valley.
En los años noventa Don King, era el promotor más famoso del mundo del boxeo. Su método era sencillo. Crear expectación y morbo antes de cada combate, generando enfrentamiento. La gente se posicionaba a uno y otro lado del ring, y cuando Tyson aplastaba a su rival, medio Caesars Palace se venía abajo con el estruendo. No había ganado solamente Iron Mike Tyson; habían ganado todos ellos.
Lo mismo sucede hoy. "Elige un bando" "Estás fuera o estás dentro" "Antivacunas" "Rojo" ... Elige, elige, posiciónate y muéstrame el pasaporte... Todo debe estar etiquetado y colocado en el lugar correcto. Los verdes odian a los de morado. Los azules a los rojos. Esto es malo, esto es bueno.
Y la gente traga. Porque la gente, ha dejado de pensar por sí misma hace mucho tiempo.
Pero todavía queda esperanza. Todavía podemos salir del oscurantismo que nos imponen y ver el amanecer de un nuevo Renacimiento. En una sola generación, si la humanidad se uniese en un único grito, daríamos la vuelta al mundo que conocemos. Pero antes debemos luchar, pues nadie vendrá a regalarnos el futuro que merecemos. Todos y cada uno de nosotros, debemos luchar por ello.
Cuando amas aquello que haces, dejas una impronta que ya no puede borrar el Tiempo.
¿Cómo se lucha siendo vulgares individuos? ¿Cómo nos enfrentamos a los millones en publicidad, al odio, a la polarización, y al bombardeo constante de negatividad que nos transmiten los medios?
Con lo único que puede vencer el miedo que hoy gobierna el mundo. Con Amor.
Aquellos autores del Renacimiento, aquellos escritores, escultores, músicos y pintores, sacaron al mundo de la oscuridad, sin saber que lo estaban haciendo. Simplemente hicieron lo que hicieron, porque amaban lo que estaban haciendo. Y cuando amas aquello que haces, dejas una impronta que no borra el tiempo.
Infórmate, contrasta, desconfía de todo lo que diga ese desconocido al que ves en televisión. Sé cercana a aquellas personas con las que disfrutas tu tiempo. Si una noticia es mala, no la compartas. Corta las cadenas que no dejan de circular generando malos sentimientos. Cuando un pensamiento negativo acuda a tu mente, oblígate a sustituirlo por uno bueno. Hay un truco que no falla, y es que cuando nos asalta un mal momento, podemos acudir a un recuerdo de los buenos. La puesta de sol en la playa, nuestro hijo, o nieto. Nuestro lugar favorito... da igual. El principio básico, es acostumbrarnos a sustituir en nuestra cabeza, lo malo por lo bueno.
Si vemos el mundo como un desierto, comienza siendo tu propio oasis.
Cada día, una hora al menos, debemos hacer algo que realmente nos llene, y despertar en nosotros verdaderos sentimientos. "Nuestros" sentimientos. No los de alguien a quien no conocemos y seguimos en Instagram. Nuestros sentimientos, esos que nacen escuchando una canción, o escribiendo un poema que solamente nosotros leeremos. Dar un paseo por la playa, o buscar la naturaleza para perdernos. Ponerte los cascos para volver a casa del trabajo y escuchar en bucle algo que nos erice el vello, son formas de hacer que nuestra energía respire y se expanda.
Porque de eso trata todo esto. De que en realidad, somos infinitos y quieren hacernos sentir pequeños. Debemos expandirnos. Expandir nuestra mente, nuestra energía y respirar comprendiendo que, el mundo, el universo, es infinitamente más grande de lo que conocemos.
La lucha por conseguir un mundo mejor, no requiere armas, ni violencia. No es una lucha basada en la oposición y el fuego. La lucha por un mundo mejor, ha comenzado ya, y lo ha hecho en silencio. Esa lucha, se ha iniciado en el interior de muchas personas que queremos dar a nuestros hijos, el mundo que todos merecemos. Un mundo de igualdad y equilibrio. Un mundo de amor, emociones y sentimientos. Un mundo de progreso verdadero, donde la gente, instruida desde el conocimiento, y armada con el amor por seguir colaborando en un mismo proyecto, no se dejará engañar por intereses ajenos.
La lucha, es traer cada día algo positivo y ofrecerlo sin esperar nada a cambio. Sonreír y escuchar solamente lo bueno, ignorando a los que gritan la rabia que llevan dentro.
Si vemos el mundo como un desierto, comienza siendo tu propio oasis. No cejes en tu empeño, y antes de que te des cuenta, verás como surgen otros oasis en el desierto.
No será sencillo, te lo garantizo. Pero con pequeños pasos, con buenos sentimientos y amor. Con esfuerzo y ganas. Con esa lucha silenciosa de la que te hablo, conseguiremos que en los libros de historia del futuro, el año 2022, sea recordado como el año del Segundo Renacimiento.
Nuestro propio Renacimiento.
Un abrazo a todos. Os quiero.









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