|Peregrino
- Ramón Otero

- 2 ene 2023
- 5 min de lectura

2022 fue el año del Jacobeo. 2023, será el año del Peregrino.
No hay fecha exacta, pero será en verano. No puedo desvelar más datos, pero será con una editorial que se toma muy en serio su trabajo. Peregrino, mi segunda novela, verá la luz tras más de dos años de espera.
Anna Draven, una agente del FBI con raíces españolas es la protagonista. Al otro lado, Tony Anderson, el Peregrino.
Con el Camino de Santiago como telón de fondo, Peregrino es un viaje en el que, por un lado acompañaremos a Anderson en su periplo particular, y por otro, a Draven en su caza al asesino.
¿Peregrino nace, o se hace?
Peregrino nació de una idea hace años, mientras recorría el Camino Francés de Santiago. Eran las cuatro de la mañana comenzábamos mi amigo y yo la última etapa, y a las afueras de Pedrouzo, en un bosque oscuro, bajo la lluvia, nos encontramos un tipo alto, delgado, vestido con un poncho. Llevaba pantalón corto, botas de montaña, y el rostro cubierto por una capucha. Parecía alemán, o del norte. Tenía ojos azules saltones, labios finos, la nuez marcada y unas manos grandes y fuertes.
Lo vimos salir del bosque al Camino. Sonrió al vernos, pero sonrió de un modo frío. Nos quedamos parados para dejar que el continuara delante. Nos miramos y tan mal rollo nos dio, que mi amigo y yo inspeccionamos la zona de la que él venía. No hizo falta decírnoslo. Su mirada, su sonrisa... Aquel tipo tenía toda la pinta del típico asesino que entierra un cuerpo en la linde del camino y sigue con su vida como si nada.
El Camino de Santiago es un lugar lleno de fuerza, de espiritualidad, pero también de personas que durante semanas dejan sus vidas aparte para convertirse en peregrinos. Se inventan un personaje, cambian de ropa e incluso de aspecto, y durante su peregrinaje, descubren facetas que no conocían sobre su propia persona.
Esa es la esencia del Camino de Santiago. El descubrimiento de uno mismo.
Desde aquella madrugada en que vi a aquel tipo surgir de la oscuridad del bosque, supe que quería mezclar el Camino de Santiago con la historia de algún asesino. España, sin embargo, no es un país con una larga tradición de asesinos en serie. El lugar por excelencia donde cada cierto tiempo surgen los "serial killers", es Estados Unidos. De ahí, es de donde viene Peregrino.
"Serial Killer"

Comúnmente, se le suele atribuir el origen de la expresión "serial killer", asesino en serie, al criminólogo estadounidense y agente del FBI Robert Ressler. En los años 70, Ressler se encargó de desarrollar perfiles psicológicos y entrevistar asesinos en serie por todo el país. Sin embargo, ya en la década de los años treinta, Ernst Gennat, criminólogo y director de la brigada de la Policía Criminal de Berlín, ya utilizaba este término para referirse a los asesinos que habían cometido homicidios con características similares, o producidos en espacios de tiempo no superiores a treinta días.
La historia de los asesinos en serie viene de lejos. Si nos retraemos al origen, podemos encontrar que en la cima de los asesinos en serie no hay un hombre, sino una mujer. La célebre, Erszebeth Bathory. No hablaré de ella, pues tiene su propio capítulo aparte (en forma de novela que verá la luz en unos años).
Para comprender a nuestro Peregrino, a Tony Anderson, podemos interesarnos por personajes como Ted Bundy, Edmund Kemper o Jeffrey Dahmer. Todos ellos son célebres gracias a la televisión y los libros, sin embargo, escondidos en la historia han quedado nombres de otros asesinos. Uno de los que más me marcó a la hora de documentarme para Peregrino, fue sin duda, Luis Alfredo Garavito.
El Monstruo de Génova.

Nacido en Génova, Colombia, en el seno de una familia sencilla, Garavito manifestó haber sufrido abusos durante la infancia.
No fue hasta su edad adulta cuando comenzó a matar, sin embargo, cuando lo hizo por primera vez, ya no paró.
Entre 1992 y 1999, Garavito, al que durante el juicio apodaron como "La Bestia" y "El Monstruo de Génova", violó y asesinó a más de ciento setenta (172) menores de edad. Aprovechando su trabajo como vendedor ambulante, se dedicaba a cometer sus crímenes con niños de todas las edades, porque según confesó durante su juicio y en numerosas entrevistas, violar, causar sufrimiento y matar, le proporcionaban placer.
Tras el juicio en el que fue condenado a 1853 años de cárcel, Garavito confesó más crímenes y se localizaron más cuerpos de sus víctimas, ascendiendo a un total de doscientas (200).
La motivación de un asesino.
Las principales motivaciones de este tipo de asesinos, rara vez tienen que ver con complicados rompecabezas. Eso es cosa de novelas. La realidad, es que este tipo de asesinos se mueve por impulsos relacionados con el sexo y el placer. El placer de estrangular a alguien y mirarlo a los ojos mientras muere. El placer sexual que encuentran en causar una muerte. "Eros, Tanathos". Ahí suele estar la clave. Otra de las motivaciones, es el Poder. El poder que sienten cuando tienen la vida de otra persona en sus manos.
Richard Ramírez mató a catorce personas en Los Ángeles entre 1984 y 1985. Lo apodaron el Rondador Nocturno, pues siempre mataba por la noche, acechando a sus víctimas en la oscuridad. Suya es la siguiente frase: "Incluso los psicópatas tienen emociones, por otra parte, quizás no." Esta incongruencia resume la mente de un asesino.
Morfológicamente el cerebro de un asesino en serie es completamente normal. Son sus mecanismos los que funcionan de un modo distinto. Para tratar de encontrar lógica a lo que estos criminales piensan, hay que abstraerse de uno mismo.
Pero de todo esto hablaremos en las presentaciones y más adelante. Ahora quiero presentaros a los personajes principales.
Anna Draven
Draven es tenaz. Lo es porque así la educaron en su día. Lo que vivió siendo niña la formó dando lugar a una criminóloga que en el FBI terminó de pulir sus habilidades. Lejos de ser perfecta, si por algo destaca, es porque no ceja jamás en su empeño. Sus superiores dicen de ella algo que la define de una forma clara y concisa.
Y es que Draven, no detiene a los criminales. Draven, los caza.
Tony Anderson
Cuando creas un personaje, le das vida. Lo traes al mundo y si llegas a inmiscuirte demasiado en tu propia novela, hay momentos en qué realmente crees que en alguna parte del mundo, existe esa persona. Es algo bonito.
Esto que os cuento me ha sucedido ya con varios personajes, y uno de ellos es Tony Anderson.
Es muy complicado empatizar con un asesino. Imposible, sí. Injustificable, lo sé, pero debo deciros que en cierto modo, conociendo como conozco sus motivaciones, a Tony Anderson, le tengo un cierto y extraño cariño.
Quedan meses todavía de edición, portadas, maquetación... pero en verano podrás compartir conmigo este camino. Desde Roncesvalles a Santiago. Pasando por Pamplona, Burgos, León, O Cebreiro... A través de barrancos, "fragas" y ríos. A solas, o caminando junto a algún desconocido.
Ese tipo que te sonríe, que camina a tu lado sin levantar la vista del suelo. Ese con el que te adentras a solas en el bosque todavía en la noche, ignorando si es realmente un asesino...
o solamente un Peregino.









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