Los pequeños gestos
- Ramón Otero

- 19 sept 2022
- 5 min de lectura
Los pequeños gestos… decía Paulo Coelho. A esos son a los que hay que prestar atención. Y que conste que aborrezco a Paulo Coelho, pero en eso tenía razón.

Pasamos la vida persiguiendo sueños, cuando en realidad, la vida en sí misma es el verdadero sueño.
Por cada no, por cada intento. Por cada vez que lo hemos ambicionado sin llegar a ello. Por cada desamor y cada decepción. Por todas y cada una de las veces que creímos estar en el camino correcto, y el tiempo nos demostró que no era cierto.
Por todas nuestras derrotas y fracasos, por todos ellos brindemos. Hagámoslo porque nos hemos atrevido a intentarlo pudiendo fallar y lo hemos hecho.
Te he visto llorar decenas de veces en silencio. Lo haces cuando por fuera sonríes, y sin embargo, te comprendo.
Romperse para inventarse de nuevo. Fracturar lo que hemos construido, sólo con la intención de saber si podemos mejorarnos y comenzar de cero. Somos castillos en la arena. La marea del Destino, no siente nada al barrernos. Es nuestro deber alzarnos de nuevo cuando todo se ha ido a la mierda y alguien se empeña en jodernos.
Al Destino se le coge por el cuello y se le estampa contra la pared. Al Destino se le da un ultimátum sonriendo y si no responde como queremos, al Destino se lo espera en un oscuro callejón y se le apuñala en el cuello, para forjarnos un destino nuevo. Que le jodan al buenismo de Paulo Coelho…

Es una de las últimas teorías de uno de lo científicos más reputados, se llama Penrose. Su teoría dice que el big ban no existió jamás, sino que Universo en el que habitamos, se expande y se contrae a lo largo de un cierto período de tiempo.
Ahora mismo se cree que estamos en una fase de expansión, ya que todas las galaxias que conocemos parecen cada vez más lejos. En determinado momento, según Penrose, la expansión se detendrá y comenzará la contracción del universo. Cuando esta termine, el Universo comenzará a expandirse de nuevo.
Un ciclo infinito sin fin ni comienzo. Uno que se repite con la misma ordenación de la materia, pero en el que variarán las decisiones que nosotros tomemos.
Serás tú de nuevo, volverás a este momento, o puede que no, porque no hayamos llegado a conocernos. Es sólo una teoría, pero una con un hermoso significado, pues si Penrose está en lo cierto, volveremos a vivir de nuevo.
Vivir de nuevo el primer beso y desengaño. El primer amor y suspenso. Las primeras veces que sentimos algo, creemos que es lo máximo a lo que llegaremos, sin embargo, a medida que crecemos, viajamos, nos conocemos y experimentamos, nuestros límites se amplían llevándonos y más lejos…o más adentro, pues de todos los viajes que puedes emprender, el interior es el que te llevará más lejos.
Quienes han organizado esta terrible sociedad en la que vivimos, tienen una premisa clara. Es la clave de todo y la que hace que se mantenga este sistema corrupto y vampírico que, a costa de la sangre y el esfuerzo de muchos, permite que se alimenten unos pocos.
Es un concepto sencillo, que se resume en dos palabras. NO PIENSES.
No quieren que pensemos. No quieren que estemos a solas con nosotros mismos, ni que escuchemos lo que nos estamos diciendo.
El mundo es ruido. Lo es en los estadios de fútbol, en los platós de televisión y la política con la que nos bombardean Ellos. Es ruido en el caos constante de un día a día que no nos deja tiempo para estudiarnos, escucharnos o leernos.
La introspección, es para el ser humano tan necesaria como el buscar alimento.
El silencio de no escuchar nada más que la naturaleza, o nuestros propios pensamientos, hace que seamos capaces de acercarnos a quienes somos realmente ahí dentro.
El mayor viaje que existe en el mundo es el viaje del propio descubrimiento, y no hay descubrimiento más grande, que el saber qué tipo de persona somos, cuáles son nuestros límites, o si realmente nos conocemos.
Hay que ser valiente para dar el paso y viajar hacia dentro. Asumir que eres un gilipollas es duro, pero cuando lo sabes, cuando lo comprendes y saber manejarlo, a veces, empatizas con el tipo del espejo. Lo sé, porque yo soy uno de ellos.
Un gilipollas que a veces se olvida de que la vida no hay que tomársela demasiado en serio. Me puede la impotencia de ver en qué nos estamos convirtiendo, y es un error, lo reconozco, por eso trabajo para que no me afecte ver lo que cada día veo.
El mundo es un lugar hermoso, pero tiene el potencial para ser el rincón más increíble del universo. Sin embargo, la gente prefiere vivir tranquila en una mentira, en lugar de luchar contra la hipocresía y las injusticias que cada día vemos.
La mayoría de las personas temen estar a solas consigo mismas. La mayoría de las personas no dedican un momento a hablar con ellas mismas en silencio y escuchar sus propios pensamientos. Creo que temen escuchar algo que no les guste, o peor aún, el propio silencio.

Todos llevamos dentro una voz. Para unos es la intuición, para otros, un ángel de la guarda o un consejero. Para Jean Paul Garnier Malet, científico francés, esa voz que resuena en nuestra conciencia en determinados momentos, somos nosotros mismos, pero tras un desdoblamiento. Él es el creador de la teoría del desdoblamiento según la cual, una parte no física de nuestro propio Yo (algo similar a un cuerpo energético) es capaz de moverse adelante y atrás en el tiempo. Es capaz de ver el futuro y volver para advertirnos de esa decisión que estamos a punto de tomar, en la milésima parte de que lo que dura un parpadeo.
Esa voz, cuando la dejamos de escuchar, cuando la ignoramos durante años, termina callando para siempre. Cuando eso sucede, cuando dejamos de escucharnos a nosotros mismos, podemos tener claro que una parte de nuestros propio yo, ha muerto.
Por eso debemos luchar y errar y volver a intentarlo de nuevo. Sea lo que sea, pero tenemos que crear algo en nuestra vida.
Busca algo en lo que seas bueno y produce. Aporta al mundo un legado. No importa que sea pequeño. Puede ser un imperio en el sector textil o un cuadro. Puede ser una canción que emocione a millones, o un libro que no lean más que aquellos que te conocieron.
Aporta. Crea. Viaja hacia tu propio interior, deja una pequeña huella y no tengas miedo.
Si todos hiciéramos algo tan sencillo como esto, el Mundo, sería ese rincón privilegiado del Universo.
La Tierra no la salvará Leonardo Di Caprio con su yate, ni Bill Gates imponiendo una nueva pandemia. El mundo tampoco lo salvará la Agenda 2030 que pretende reiniciar tus orígenes y tu cerebro, ni la influencer de turno que a sus millones de seguidores, les dice que se desprendan de lo material, pero cuyo marido quiere que pagues por un menú de mierda 365 euros.
El mundo no lo salvará ninguno de ellos, ni yo tampoco, pues no soy nadie. Sólo soy una voz que pretende no más de lo que pretendía Tupac cuando dijo aquello.
“Yo no cambiaré el mundo, pero puede que mis canciones despierten al que lo cambie en algún momento.”
Eso cambiará el mundo. El amor. Una canción. Los pequeños gestos.









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