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John Wick


Imagen de John Wick 3: Parabellum
John Wick 3: Parabellum


Dicen que todos tenemos dos caras. Somos de un modo con nuestro jefe, y de otro con nuestro hijo. Y es normal, pues de lo contrario estaríamos jodidos por dentro. Nos comportamos de un modo u otro en determinados ámbitos sociales. No es lo mismo una reunión de teletrabajo con los responsables de tu empresa en Austria, que un partido de pádel contra esa tipa a la que tienes tantas ganas. No actúas de igual forma con tu madre, que estando de tardeo. Si alguien se comporta del mismo modo en todos los ámbitos de su vida, una de dos. O ve Telecinco, o tiene el cerebro frito. Lo cual, en cierto modo, pueda ser simplemente lo mismo.

En nuestra vida diaria, la mayoría de nosotros tenemos una cierta rutina. Trabajar, algo de deporte, un mínimo de contacto social... Nos movemos a través del calendario de un modo sencillo. Casi todos los días hacemos lo mismo. La rutina es, en cierto modo necesaria, pues aporta algo de seguridad. Bien entendida, ayuda a mantener el ritmo. Mal llevada, es un castigo. El equilibrio justo, es no dejar que nos domine y combinar su gris, con pinceladas de colores bonitos. Pero no es ahí a dónde quiero llegar. De lo que quiero hablaros hoy, es de algo distinto.

El director del banco, la pescantina de la plaza, la frutera que nos sonríe, el panadero, la maestra de nuestro hijo, ¿Qué tienen en común todos ellos? Que son humanos y como humanos, todos, tenemos un punto de quiebre escondido.

Algunas personas pasarán toda su vida lejos de ese punto. No llegarán al límite, no considerarán si quiera el hecho de aproximarse a su propio abismo, y por tanto, su devenir será apacible, llano y sencillo. Enhorabuena. Tu vida ha sido un camino largo, no has llorado demasiado. No te has peleado con nadie, has sido buena amiga, y has conseguido llegar al final siendo un abuelo digno. Te felicito.

"Como humanos, todos tenemos un punto de quiebre escondido".

Pero ¿y tú? Ese que no te ves ahí reconocido. La que has estado jodida en tantos momentos de tu vida, que has considerado lanzarte al acantilado del olvido. "Que le jodan a todo" "Le prendería fuego al mundo". Tú eres lo contrario a lo apacible en tu interior. Cada día, es un esfuerzo constante por no dejar que las llamas te consuman. Caminas respirando para serenarte, pues ves tanta podredumbre en la sociedad, que la mascarilla acaba por no parecerte tan mala opción, ya que te ayuda a aislarte del mundanal ruido. Ves ignorancia, ves desconfianza, ves falta de educación, injusticia y gamberrismo. Lo que antes era respeto por los mayores y su conocimiento, ahora es ego y vanidad medida por la cantidad de likes en instagram. Lo que antaño eran costumbres, ahora son "movidas de viejos que no van conmigo".

Llevas trabajando treinta años. Treinta años pagando impuestos, siendo educada, respondiendo ante la sociedad, cuidando y educando a tu hijo, y una noche llega a casa llorando porque le han partido la cara unos desconocidos. Toda una vida creando algo hermoso, y un borracho que conducía ebrio, ha chocado contra el coche que conducía tu hija mientras volvía a casa con su chico. Es un instante, pero uno, que dura toda una puta vida.

"Si vis pacem, para bellum... y John Wick surge caminando hacia ti, mostrándote el camino".

No son guiones de película, son hechos que cada día leemos en los diarios, o vemos en los informativos. Un navajazo en las costillas volviendo de fiesta. La chica a la que violan en el portal de su casa cuatro argelinos. Un accidente por culpa de un borracho, en el que mueren la madre, una niña y el marido. Tú lo has visto en las noticias. Yo lo he vivido. He estado allí y he olido, tocado y sentido el miedo, el dolor, la ira y la muerte justo cuando todavía no se había ido. Y si algo te puedo asegurar, es que cuando palpas algo así, una nube negra se cierne en tu cabeza.

Es una nube oscura de duda, sobre si la sociedad que creemos sana, en realidad, no oculta bajo su piel algo enfermizo. Esa nube, te hace dudar también de tu propia capacidad para controlarte. Lo hace mostrándote un rostro y una frase. "Si vis pacem, para bellum" y John Wick surge caminando hacia ti, mostrándote el camino.

Porque toda tu vida has sido una persona tranquila que se ha contenido. Porque toda tu vida has sido la víctima de un sistema, que con el beneficio de la duda, ha dado ventaja al delincuente, sobre aquel que se ha delinquido. Lo llevas viendo desde el patio del colegio, cuando el abusón se salía con la suya, porque los buenos preferían ser víctimas antes que chivatos. Lo ves hoy en día en la sociedad, con el violador confeso de niños al que conceden la condicional. El mismo que pide que lo dejen encerrado, pues es consciente de que delinquirá una vez salga, y lo hace, y mata de nuevo a un niño de nueve años al que secuestra en un parque en un momento de despiste de su madre. Lo ves en el "Chicle" con Diana Quer. Lo ves en el que bebe y le quitan los puntos del carnet, pero culpa al sistema y vuelve a beber, y coge el coche de madrugada volviendo de Zaragoza y mata a un matrimonio. Lo ves en las carteristas que roban a tu abuela en el mercadillo. Lo ves en los políticos, que protegidos por guardaespaldas y policías, se mantienen ajenos a la realidad y les importa una mierda que un criminal al que han sacado de la cárcel con sus leyes, haya de nuevo reincidido.

"Porque toda tu vida has sido la víctima de un sistema, que con el beneficio de la duda, ha dado ventaja al delincuente, sobre aquel que se ha delinquido".

Ves todo eso, y ves a John Wick bajo la lluvia. Lo ves caminando hacia ti. "Ven conmigo", te susurra, y lo sigues, porque siempre te ha caído bien Keanu Reeves. Su vida ha sido un drama desde el inicio, por eso todos le queremos. Porque a pesar de su padre era un traficante de heroína que lo maltrataba. Porque a pesar de que su mejor amigo "la palmó" de sobredosis y que su verdadero amor murió en un accidente de tráfico, el se sobrepuso a sí mismo. Por eso le queremos, porque aunque tiene más motivos que muchos para estar hundido, sonríe al mundo que tantas veces le ha jodido. Por eso ahora que aparece como John Wick ante ti, confías en él cuando pone en tus manos una Beretta y te mira encogiéndose de hombros con tristeza. "Tú no querías hacerlo", te dice. Y es cierto.

Tú no quieres, pero te han empujado a sacar de tu interior tu parte más salvaje y siniestra. Eres la persona que nunca has querido ser, porque has superado el punto de quiebre y de ahora en adelante ya no habrá vuelta atrás.

"Yo lo hice porque mataron a mi perro", te susurra amartillando el arma. Tú lo harás porque le han pegado una paliza a tu hijo. Lo harás porque te han estafado seiscientos euros de la tarjeta. Lo harás porque tu abuela tiene miedo de volver al mercadillo, o porque el marido de tu hermana le ha pegado una paliza y ella no quiere denunciar... Da igual, será algo nimio quizás, pero será la última gota que colme un vaso que lleva lleno demasiado tiempo. El vaso de la paciencia de alguien que quiso ser justo y bueno, y a quien la vida llevó tan al límite que cayó al abismo. ¿Y qué había en ese abismo? Tú otro yo. Ese que nunca has querido reconocer.

Tu propio John Wick escondido.

 
 
 

4 comentarios


viragulla.80
16 ene 2022

Como se aplaude aquí?? 😌

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Ramón Otero
Ramón Otero
17 ene 2022
Contestando a

Jajajajja. Ya lo has hecho! Muchas gracias❤❤

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Enrique Leon Garcia
Enrique Leon Garcia
16 ene 2022

La vocecita que aplaca John Wick ha pasado de gritar a susurrarme

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Ramón Otero
Ramón Otero
16 ene 2022
Contestando a

Recuerda que además de los 15 cartuchos del cargador, hay espacio para uno más en la recámara. ¿Por qué liberar solo 15, si puedes liberar 16 almas? 😜

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